Charles Wright
1.
A veces me dejo creer en esos momentos en los que vislumbro otra realidad de suprema ligereza. Eventualmente llega un segundo sorpresivo en el cual ese estado desaparece y lo percibo como una gran carga de vacuidad. Posteriormente al segundo de sorpresa me veo en ese momento y pienso en cómo no lo vi venir, pues me ha pasado ya y con suficiente frecuencia.
El retorno a mi inconformidad habitual, lo incomprensible que me parece un verdadero compromiso, hacia una causa o idea, o lo que sea con lo que se comprometan aquellos que pueden hacerlo.
Soñarte nuevamente
Mi mente y tus manos.
Atorado en el pensamiento y el destino cruel,
y tus manos atadas
que hablan de sueños de color y monocromo.
Un alma sin pies
viaja en sus sueños y le es suficiente.
El deseo realizado
que sabes más allá de ese enorme mar.
Al otro lado y en el mismo lugar,
esperando tu llegada una excusa más.
Para escribir,
momento imposible.
Replicándose en la fantasía cobarde
de la inspiración.
A pesar,
el tiempo muerto atraviesa el recuerdo infantil de ti.
Inspirando mis letras
y movilizando tus manos.
Se apodere de ti
Olvidos que serán a medias. Manteniéndose al frente sin hablar, sin sonido y sin voz. Mudos recuerdos. Imágenes coloridas de días pasados en los canales de los países bajos, sin suéter. Esos días de frío y lluvia, de fumada tras fumada y compañías renovadas de un pasado que nunca existió pero que lo cambió todo. Un pasado-presente y no más.
Menciono al pasado pues en el pasado todos hemos estado juntos, creo yo.
Y en esos caminos sin rumbos, en plural pues éramos muchos, de repente uno está viéndose a si mismo a través de la espera de alguien más. A través de la esperanza de la búsqueda de cada quien, y a través de las barreras que cada una de nuestras abismales vidas nos presenta a diario.
Pensamientos de tiempo, sí, atormentador es el tiempo.
Un camino sin falla aunque imposible, deseable. Un camino sin límites que nos deje cambiar, nos deje buscar, que no nos ate a nada. Viendo hacia adentro. Búsqueda interna que un día desemboque en ti.
Hallazgo
Para Tony, Doughs
y Milo en sus
viajes por el tiempo.
Enrique también dibujó un reloj de arena, en donde en vez de arena hay un hombrecito. Él se mantiene en la parte superior del reloj, como si el tiempo le pasara desapercibido, o como si el tiempo no pasara por él. O él no pasara por el tiempo.
Atemporal. Como el libro, y la dedicatoria de Enrique.
Aterrizaje
a este espacio,
a este tiempo,
a esta conversación.
Hay cosas que sólo se encuentran en los sueños.
Pero lo de aquí,
tampoco está allá.
Y allá no hay tanto que hacer,
sólo soñar.
"the beauty in the abandoned, of the useless, of the time passing by"
Miren el portafolio del fotógrafo Álvaro Sánchez-Montañés, me llamaron la atención en especial las fotos de su serie "Desert Indoors". El desierto retoma su espacio...





























