Tu creas y yo creo en la posibilidad infinita de esta vida. Atorado en el pensamiento y el destino cruel, y tus manos atadas que hablan de sueños de color y monocromo. Un alma sin pies viaja en sus sueños y le es suficiente. El deseo realizado que sabes más allá de ese enorme mar.
Al otro lado y en el mismo lugar, esperando tu llegada una excusa más. Para escribir, momento imposible. Replicándose en la fantasía cobarde de la inspiración.
A pesar, el tiempo muerto atraviesa el recuerdo infantil de ti. Inspirando mis letras y movilizando tus manos.
Olvidos que serán a medias. Manteniéndose al frente sin hablar, sin sonido y sin voz. Mudos recuerdos. Imágenes coloridas de días pasados en los canales de los países bajos, sin suéter. Esos días de frío y lluvia, de fumada tras fumada y compañías renovadas de un pasado que nunca existió pero que lo cambió todo. Un pasado-presente y no más.
Menciono al pasado pues en el pasado todos hemos estado juntos, creo yo.
Y en esos caminos sin rumbos, en plural pues éramos muchos, de repente uno está viéndose a si mismo a través de la espera de alguien más. A través de la esperanza de la búsqueda de cada quien, y a través de las barreras que cada una de nuestras abismales vidas nos presenta a diario.
Pensamientos de tiempo, sí, atormentador es el tiempo.
Un camino sin falla aunque imposible, deseable. Un camino sin límites que nos deje cambiar, nos deje buscar, que no nos ate a nada. Viendo hacia adentro. Búsqueda interna que un día desemboque en ti.
La semana pasada pasé por una librería de segunda mano. Enseguida un librito llamó mi atención. En la primera página una dedicatoria escrita a mano, por Enrique el 6 de Enero del ´98:
Para Tony, Doughs y Milo en sus viajes por el tiempo.
Enrique también dibujó un reloj de arena, en donde en vez de arena hay un hombrecito. Él se mantiene en la parte superior del reloj, como si el tiempo le pasara desapercibido, o como si el tiempo no pasara por él. O él no pasara por el tiempo.
Atemporal. Como el libro, y la dedicatoria de Enrique.
Miren el portafolio del fotógrafo Álvaro Sánchez-Montañés, me llamaron la atención en especial las fotos de su serie "Desert Indoors". El desierto retoma su espacio...
Para la edición de Febrero de El Fanzine (quienes amablemente me dan la oportunidad de escribir para su lindo proyecto), se me pidió un artículo relacionado con el amor. Dificil tarea, hablar del amor. No hablaré aquí del artículo que haré para ellos, pero si sobre el amor. Encontré un video, de una conferencia que imparte la antropóloga Helen Fisher. Ella se ha dedicado durante los últimos 30 años a estudiar el lado biológico y evolutivo de lo que nosotros llamamos amor. Es interesante escuchar a una mujer, científica que lleva tanto tiempo buscando la génesis cerebral del amor romántico. Aunque para algunos pueda parecer - poco romántica- la postura científica de apego, el deseo y la sexualidad, intenten escucharla sin prejuicios. No podemos negar que somos también biología. Es muy divertida la parte en la que habla de las diferencias de género! Desde una perspectiva evolutiva claro!! ("Las mujeres, las mujeres sabemos...hablar!!")
Lo que llamó mi atención en seguida es la crítica que hace sobre la cantidad de antidepresivos que se consumen actualmente y las consecuencias que tiene su consumo exacerbado en relación con...el amor!
Bueno chequenlo! Y pongan atención al final. Es hermosa su conclusión. Busquemos aquello que nos identifica con el otro! A demás, estaré al pendiente de su siguiente investigación sobre el por qué nos enamoramos de una persona y no de otra... Al final estarán de acuerdo conmigo, ella también es una romántica!
La intención creativa de mi primer blog surgió hace ya unos meses... Como es costumbre, empecé esa eterna cuesta cotidiana que tanto me aqueja. Pensar y pensar, y pensar.
Entonces hoy, decidí que empezaba. Escribo por eso, porque hoy decidí que empezaba. Realmente no tengo ni un tema, ni un concepto definido, ni nada tan claro.